12.5.18

Instantánea

Vago por un cementerio de letras.
Un cementerio lleno de crisálidas de aquellos que han evolucionado y se han ido.
Incluso crisálidas imperfectas, sin terminar, de cobardes como yo a los que les da miedo seguir.
Pero he vuelto y esta vez mi crisálida será más fuerte.
He crecido y madurado, no mucho más pero, lo suficiente como para recobrar el valor de pasear, ya sin miedo, por el cementerio de las vidas pasadas, de las fotografías grabadas bajo los números de las fechas que no se podrán repetir.
Capturas de una cámara instantánea que fotografió sonrisas  dulces y amargas; y lágrimas con sabor a mar.

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