23.2.15

Loving Strangers

Cierra los ojos.
La garganta se le quema cuando el té con leche baja por ella. Está bien. Eso no duele más que un corazón roto. Deja la taza al lado de su portátil, sobre la mesa llena de papeles. Gira la cabeza hacia la izquierda para ver desde la esquina, al lado de la ventana, cómo la lluvia moja a aquellos que corren para refugiarse de ella.
Solo esa figura se mueve despacio hacia el café, con las manos en los bolsillos.
Sus ojos se cruzan. La que se encuentra en el café dirige la vista hacia el cielo evadiendo los profundos ojos negros de quien corresponde su mirada. A su vez, los ojos miran al cielo. Deja que su cara se moje.
Un suspiro.
Antes de que se de cuenta, está sentada delante de ella. La mira de reojo, observando cómo las gotas caen de su pelo teñido de un color cálido; tan cálido como el del mar, como el de la lluvia.
Otra vez se cruzan sus miradas. Negro contra gris. Tormenta.
La que acaba de sentarse pide un refresco y vuelve la mirada a la que tiene enfrente.
“¿Te conozco?”, pregunta la pelirroja de ojos grises que teclea en su portátil. “Acabamos de hacerlo”, contesta la otra mientras se seca con una servilleta el pelo corto del que se suicidan unas gotitas de color azul.
Y por una extraña razón, la que se encuentra primero sentada en esa mesa no puede decirle a la intrusa de su espacio que quiere estar sola y que se vaya a pasar el sábado por la mañana de San Valentín molestando a cualquier otra persona.
Sin embargo opta por ignorarla. La de pelo exótico coge una de las hojas dispersas sobre la mesa y mira fijamente el dibujo que hay en ella
“Ves la belleza donde otros no la ven…”, comenta. La pelirroja coge el papel sin contestar y comienza a guardar todos papeles en su carpeta. “¿Te vas?”, dice la otra con gesto despreocupado, poniéndose una mano bajo el mentón sosteniendo su cabeza.
La de ojos grises, al terminar de recoger, levanta su taza para acabarse el té y al hacerlo, una servilleta con unas palabras escritas la sorprende.
Un beso sobre su frente. El sonido de unos euros sobre la mesa para pagar la cuenta. El tacto de una caricia en su mejilla. Y esos agujeros negros mirando sus nubes.
“Sé que te conozco”, piensa mirando esos negros ojos y abraza a la de pelo azul. Súbitamente una angustia se instaura en su corazón.
Su olor. Sus besos. Sus caricias. ¿Cómo no había podido darse cuenta antes? Su mirada. Su cabello...
Los extranjeros de recuerdos pasados también se enamoran.
Mira de nuevo la servilleta:

“Las constelaciones de tus lunares guiarán mi camino. Pero solo aquel que me devuelva hacia ti”.

Loving Strangers

8 comentarios:

Miss Carrousel dijo...

"Eso no duele más que un corazón roto"
¡Pues menos mal! Si no estaríamos todos bien jodidos, porque no hay nada que supere esa ruptura. Ni una de esas tormentas de las que hablas. Negro contra gris. Y aún así ¿quién podría salvarse?
Ay, me ha encantado. Me ha dejado con un sabor agridulce, con ganas de más, de saber si volverán a encontrarse en otra vida, en otro Universo. Y dejarán de ser extrañas... <3
Genialidad.
Un besito, bonita :)

Ariadna Carbonell dijo...

me encanta!!

Samantha dijo...

Me encanta!
Que hermosura de blog :)
Quería decirtelo, estoy leyendo varios blogs que me han hecho sentir mil emociones. La verdad es que tengo el blog hace años y recién ahora he podido volver. Espero que te pases a mirar un ratito, aunque recién estoy empezando. Gracias! http://bonjoursamy.blogspot.com.ar/

Déborah F. Muñoz dijo...

Qué bonito, tienes una forma de escribir muy especial-

Inna Franco dijo...

Hermoso, felicitaciones :)

Jaz dijo...

Me encanta la forma en que escribes. Además, la sencillez del diseño resalta mucho mejor el valor de lo que interesa, que es el relato.
Te comento que vengo de la iniciativa Por un club más unido, del Club de las escritoras ♥ Iba a quedarme a seguir el blog, pero ya lo estaba siguiendo desde antes, así que solo dejo un saludo. ¡Besos!

MQ. dijo...

Menos mal que no duele más que un corazón roto, porque que dolor joder, que dolor.
Me he quedado con ganas de más, más pelo azul, más cruces de miradas, más de tus palabras
Un abrazo

Guinevere dijo...

Me ha encantado! *-*

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