19.8.14

Honor

La extraña ausencia. La búsqueda desesperada. El encuentro. Sus consecuencias. La duda. El miedo. La indeterminación. Los nervios. El veredicto. La realidad. La noche más oscura en un luto comprensible. La luna y nosotros los únicos testigos de su entierro. Las palas y los hombres de moral inquebrantable abrieron la tierra para darle una cuna en la que pueda descansar cubierta de insectos y aprovecha-muertes. Limpiarán su cuerpo. Abonará la tierra y la rosa plantada crecerá tan roja y brillante como el alma de la fallecida.
La sencilla tumba ya no es imperceptible desde mi ventana. Su hogar es ahora solo un sitio vacío con su olor.
La noche, más oscura, en un luto comprensible; testigo de nuestros llantos.

1 comentario:

Vorágine dijo...

el texto es tan gris como ese día, tan oscuro como el dolor, y seguro que la rosa se veía más roja entre tanto luto.

p.d. yo siempre estoy dispuesta a hacer escritos conjuntos, mándame el principio de algún texto y lo termino o mándame un e-mail para decirme lo que quieras: voragines@hotmail.es

(saludos)

Publicar un comentario

Muchas gracias por tu comentario.